Dos años antes de morir San Francisco de Asís,  cuando tenía cuarenta y dos años —un año después de construir el primer pesebre en honor de Nuestro Señor— se retiró a una montaña solitaria llamada Monte Alverna, para prepararse por cuarenta días de ayuno y oración a la fiesta de San Miguel Arcángel, el principal de los Ángeles de Dios, cuya fiesta es el 29 de Septiembre.

El 14 de Septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz, San Francisco recibió en sus manos, pies y costado las Sagradas Llagas del propio cuerpo de Nuestro Señor. Las heridas que Jesús le dio permanecieron en sus manos, pies y costado, y continuaron sangrando por dos años más, hasta su muerte en 1226.

El día en que San Francisco recibió las Cinco Llagas de Nuestro Señor fue el 14 de Septiembre, pero para que este hermoso evento pudiese tener un día de fiesta para sí, las Sagradas Llagas de San Francisco son conmemoradas el 17 de Septiembre.

Al final de su vida, ya estigmatizado y al borde de sus fuerzas alcanza la cumbre de la perfecta alegría y compone el Cántico de las Criaturas. 

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