Según la creencia, se dice que para el nacimiento del niño Jesús se esperaba la visita de los tres reyes magos, quienes viajaron desde el Oriente para entregar sus presentes al Mesías. Sus nombres eran Baltasar, Melchor y Gaspar, y los tres reunidos emprendieron su camino siguiendo la estrella de Belén para el esperado encuentro.
Cada uno de los reyes magos llevaba un presente de gran valor en esa época, los cuales eran incienso, mirra y oro.Cada uno de estos elementos no solo le proveía recursos a María y a José, padres de Jesús, sino que además tenía una simbología especial, referente a lo que significaría el paso de Jesús por la tierra.
El oro simboliza el reinado de Jesús en la tierra y en el cielo, el incienso que era un artículo de lujo para hacer perfumes, aceites y cultos religiosos, significó su sacerdocio y divinidad, y la mirra que era la más valiosa de los tres presentes, representó su humanidad y función como médico milagroso.
La profecía, 600 años antes, nos habla del Nacimiento de una Estrella, la de Oriente, que anunciaba el Nacimiento de un nuevo Rey, Jesucristo el Señor.




